Firme Usted Aquí (V)

27/06/2013 § 3 comentarios

DE MILEY A ANACLETO (por TRAPSEIA)

Saludos cuatropaleros a esta página necesaria y amiga.
Si servidor devuelve visita a este rincón es debido a la necesidad de hacer una colonoscopia a la anteriormente – y ya nunca más – blanca e infantil Disney y sus allegados.
Les confesaré que uno de mis días de mayor acaloramiento y turbación en la república del pajarito azul tuvo que ver con América, The Beauty. Me encontraba cobijado entre nuestras murallas cuando cometí el error de sintonizar la TV. Horrible error, sí. Más horrible aún si acabas atrapado en la MTV. Otrora rincón de Beavis, Cher y Bono, responsable de notorios unplugged y supuesta cadena musical, o algo así. Niet, nein. Achtung. Actualmente MTV es la mayor bazofia inimaginable y principal quinta columna de adoctrinamiento absurdo para nuestros infantes y adultescentes. Lo que allí vi, que ya ni recuerdo pero es fácil de suponer, era una basura maquetadita, perfectamente maquillada y expuesta en un halo de modernidad, pero, en definitiva, una basura podrida e infecta. Y así a todas horas.
Lo que puse en Twitter fue eso, que la MTV era la más dañina invasión yankee llegada a nuestros días. Y que era muy partidario de su prohibición. Fue entonces cuando un estudiante de algo pijo en Madrid se me lanzó al cuello con un argumentario de primero de catecismo. En tres menciones me llamó liberticida, antiamericano, fascista … ¡Y Chavista! Les juro por el pitogüé que aquello me dejó picueto.
Aquello me ofendió, sí. No me he tragado todas las temporadas del Ala Oeste de la Casa Blanca, mano al pecho con la sintonía de Bartlet, para que me vengan con esas. No he estado con John Wayne en Chisum y Río Bravo, esquivando tiros y flechas, para que un pequeño faes me ponga solo ante el peligro. Pero coñe, es que esto ya no es lo que era.
Esos muchachotes que ven arriba son Justin, Britney, Christina… (http://www.hola.com/cine/2011102755250/ninos-club-disney/) metidos desde pequeños en la maquinaria. Y ya sabemos cómo están de lozanas y bellas estas muchachas a día de hoy. O Lady Gaga, vean sus prometedores inicios (http://www.youtube.com/embed/lKs5Dm5Jm_E). Supongo que en su cultura visual tendrán en la memoria esa escena de “Men in Black2 en la que Tommy Lee Jones se compra prensa amarilla ufológica y le dice a Will Smith que esa “es la prensa seria”. Aquí nosotros (http://www.rafapal.com/?p=21940) tenemos a Rafapal, que casi nunca da una pero es divertido. Y Rafa está preocupado por Miley Cyrus, último pececito bonito de la factoría del mal. Su siniestra evolución es patente. Y es que una cosa es creer que Las Ketchup son satánicas (http://www.escepticospr.com/Archivos/asereje.htm) y otra no darse cuenta de que esta muchacha va camino de Britney y zas.
¡Pero qué guarrerida/tontada/eyeswideshut es ésta! So la da di da di, we like to party (http://www.youtube.com/embed/LrUvu1mlWco). Actriz, cantante, compositora, empresaria y diseñadora de moda, (http://es.wikipedia.org/wiki/Miley_Cyrus) dice la Wikipedia. Con 20 años. Con 27 no habrá cadáver bonito, se empieza a intuir. Destiny Hope.

Amigos, creo que me estoy haciendo mayor. Debe ser eso. Porque no es una cuestión de puritanismos, aquí que cada uno haga lo que quiera, incluso ver Jersey Shore en Gandía o en Duruelo. Pero no entiendo esa necesidad hollywodiense, y elijan a una artista teen cualquiera, de crear carreras – nada es casualidad en ese mundillo – que da comienzo en una jovencita guapa e inocente que acaba convertida en guarrilla extravagante y endemoniada. Party in the Usa que continúa en Selena Gómez o Taylor Swift.
Y si ya de por sí las siguientes generaciones tienen que sobrevivir a leyes de educación, ronceros e incultura varia, mejor todavía nos van a salir los príncipes y princesas si les siguen vendiendo estos modelos. Que no es que Blancanieves fuera mucho mejor, zapatos-colorines-príncipe azul-pero que sé yo. Nosotros teníamos a Mark Lenders, que era un malote pero molaba. Y cosas así. Me queda el consuelo de saber que esa degeneración también estará agendada para el amigo Justino, Bieber. Y que pronto veremos su caída. De Miley a Anacleto, les venía a contar. Pues eso, que yo he sido muy de ver americanadas toda la vida. Pero llegaba a casa y me empapaba en Vázquez. Antes de dormir, (http://es.wikipedia.org/wiki/Anacleto,_agente_secreto) Anacleto el Agente Secreto, me descubría la verdadera realidad carpetovetona. Porque si queremos picardía, no es necesario enseñar cacha si no presumir de Vázquez (merece la pena la película para entender la España que fuimos y la que somos): http://www.dailymotion.com/embed/video/xtqwwg.

Esta entrada ha tenido mucho de broma pero también mucho de verdad. No es cuestión de prohibir la MTV, sino de huir como de la peste de las americanadas que por alguna siniestra razón nos quieren meter en la retina y el oído.
Váyanse al guano, madarfacas.

Firme Usted Aquí (IV)

14/04/2013 § Deja un comentario

50 SOMBRAS DE SADE (POR LUPANAR)

Pocas mujeres de mi entorno conozco que no hayan sucumbido a las perversiones de Grey y a sus 50 sombras; que más de una me ha confesado que su lectura alegra esos largos trayectos de metro o bus de una manera casi invisible para el resto de humanos. Mis disculpas a las acérrimas, pero desde el primer momento este libro me pareció bastante soso; diálogos poco elaborados, situaciones típicas-tópicas, personajes flojos. También es verdad que no llegué a la parte interesante donde comienzan los azotes y los “oh, nena. Como me pones” ; probablemente mi discurso sería diferente. Pero las modas, modas son. Y ahora por lo visto está de moda que mujeres de todas las condiciones y edades lean este libro sin ningún tipo de pudor, casi como una proclama a una revolución sexual literaria. Incluso, como ya se ha dicho en este foro, este libro ha despertado alguna que otra conciencia dormida: que ellas se merecen a un Grey en su vida y no a su maridín. Por eso, no sucumbir a esta moda para mí hubiera sido como no haber bailado la macarena cuando lo bailaban hasta en Japón o no haber tenido un cutre-grupo de imitación de las Spice Girls con tus amigas del cole (incluyendo a la Spice furcia). Yo también me merezco mi affaire literario.

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Más que por iniciativa propia, el destino puso en mis manos un ejemplar de las mejores novelas eróticas (por llamarlo de alguna manera) de todos los tiempos: “Justine, o los infortunios de la virtud”  (escrita en 1791), del Marqués de Sade, Perdón: el genial, astuto, magnifico, ateo, rebelde y como no, depravado Marqués de Sade, que todavía sigue poniendo patas arriba la conciencia y moral de sus lectores. Encarcelado varias veces por cuestiones políticas y acusado de “desenfreno exagerado” por la Francia del s. XVIII, fue un escritor contracorriente. No olvidemos que en la época de Sade, la disputa sobre los actos y pensamientos morales o inmorales estaba servida. A principios del s. XVIII la sodomía se castigaba con severidad (incluso hoguera), y ya desde el s. XVII la educación moral de las élites y del pueblo llano era una tarea encomendada al clero, que contaba con hordas de confesores que escuchaban los pecados relacionados con la masturbación o la frecuencia de los contactos sexuales en el matrimonio (la familia era el eje sexual de la sociedad).  Lejos de haceros un spolier traicionero de esta obra maestra, mi única intención aquí es que os atreváis a echarle un ojo. Y digo atreváis, porque en ella no vais a encontrar libertinos que sucumben al amor, ni relaciones pasionales, ni personajes entrañables. Vais a encontraros a una protagonista, Thérèse, que está dispuesta a arriesgar su vida y a permitir los actos más inhumanos con tal de preservar su virtud (que lamentablemente no tarda mucho en perder).

Sade expone una ácida y genial crítica al culto por la castidad (y más concretamente la femenina) que se extendía por toda la Europa del XVIII, ya que para Sade, las pasiones humanas (y aquí se incluyen las más bajas) vienen así reguladas de naturaleza; y la naturaleza es ella misma, ajena a todo tipo de norma, ley o condición moral. Por lo tanto, nosotros los humanos, no somos quienes para regular ni la naturaleza ni sus impulsos con nuestras leyes o concepciones morales. Porque él ya lo dijo; son las leyes las culpables de los crímenes, ya que son ellas las que lo estipulan así, cuando la única ley posible debería ser la de la naturaleza. Con este pensamiento, es difícil imaginar a Sade condenando moralmente actos como la masturbación, las orgías, el adulterio, la sodomía o los fustigamientos y ahorcamientos sexuales. Libertinaje en resumidas cuentas. Y todo esto es lo que nos muestra la novela (con todo lujo de detalles para los más interesados). La protagonista se enfrenta a grotescas situaciones de las que no saldrá airosa, y el lector es consciente desde el principio de que si esta chica se hubiera saltado a la torera todos los moralismos y concepciones mojigatas y entregado a la diversión y al desfase absoluto, habría sido la reinona del cotarro. Para Sade todo tiene justificación, siempre y cuando salga de los instintos naturales del hombre; utilizando para ello unos argumentos difíciles de rebatir que van más allá del “pa chulo chulo, mi pir…..”. La conclusión a la que llegué yo después de leer este libro (aparte de que con un poco de picaresca puedes justificar lo injustificable), es que nosotros los humanos (sí, incluso tú que no lees novelas eróticas o te escandalizas con los escarceos amorosos de Gandía Shore o fauna similar), no estamos liberados de nuestros impulsos naturales por muy bajos que sean; porque  tal como confesaba Sade en una carta a su mujer en  1781, éste imaginaba  actos y situaciones y se deleitaba con ellos, que de llegar a cometerlos sería condenado por criminal o asesino. Y surgen las dudas: ¿no hacemos o decimos cosas porque no queremos, o por lo que la gente pueda pensar de nosotros? ¿Esos instintos están reprimidos o es que realmente en ciertas personas no se dan? ¿Cuántas veces nos hemos echado para atrás porque no era lo correcto o mejor aún, nos habían dicho que no era lo correcto? ¿Es moralmente aceptable que estos instintos salgan a la luz?. Todos hemos mentido en alguna ocasión y agachado la cabeza jugando al “yo nunca”. Todos nos hemos imaginado las perversiones más irresistibles con la profe castigadora, el jefe de turno, la compañera de trabajo, el frutero, el vecino del sexto o por qué no, con la madre cañón de nuestro mejor amigo. Como ya nos dijo Sade: “Así pues, si los vicios le sirven: ¿por qué querríamos nosotros resistirnos? ¿Con qué derecho nos empeñaríamos en destruirlos? ¿Y a santo de qué sofocaríamos su voz? Un poco más de filosofía en el mundo no tardaría en ponerlo todo en orden, y haría ver a los magistrados y a los legisladores que los crímenes que censuran y castigan con tanto rigor tienen a veces un grado de utilidad mucho mayor que esas virtudes que predican sin practicarlas ellos mismos y sin recompensarlas jamás”.

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Leedlo. Reflexionad. Decidid. Y si sucumbís al vicio, haced lo que os dé la gana, como hizo Sade.

Firme usted aquí (III)

04/03/2013 § 4 comentarios

LECTURAS DE MEDIA NOCHE (POR BETTIE PAGE)

Me lo recomendaron, pero miré hacia mi mesilla de noche y me esperaba una columna de cinco libros de historias románticas y amorosas, propios de una chica ‘de bien’. No me decidía a comprarlo, por lo que tuvo que llegar mi cumpleaños para ver ese paquete rectangular de x centímetros de grosor. Era él, EL LIBRO. No dudé en abrirlo y ojearlo, tanto lo ojeé que se me hicieron las tres de la mañana cuando tenía que ir a trabajar al día siguiente, pero no podía dejarlo, ¿por qué?

Cuando me iba a terminar el primer tomo se lo comenté a mis amigos y a todo el mundo se le ponía una ‘sonrisilla’ en la cara, -¡serás guarrilla!- me llegaron a decir entre bromas y risas. ¿Guarrilla? ¿Yo? La verdad es que ni siquiera me lo había planteado, simplemente estoy leyendo una novela que versa sobre una historia de amor que describe ‘minuciosamente’ cada momento de intimidad, una intimidad un tanto extraña, pero que por alguna razón es el gancho del libro.

Un magnate de los negocios, guapo, terriblemente guapo, joven, rico y con un problema grave de personalidad: un salido que goza con hacer daño a las mujeres. Un argumento un tanto arduo que ha sido todo un éxito en el mundo. Me asusto por un momento. No sé por qué estoy ansiosa de seguir leyendo, pero no me siento tan mal cuando pienso que hay millones de chicas que les ha pasado lo mismo. No estoy mal de la cabeza.

A las mujeres nos gustan los chicos ‘difíciles’, que nos hagan sufrir ‘un pelín’, puede que ese sea el quiz de la cuestión. El típico ‘tira y afloja’ que hace que las relaciones mantengan la ‘chispa’ y que la reconciliación sea, por supuesto, mucho más placentera. Como todos sabemos la línea entre el amor y el odio es muy fina y rebasarla es lo más sencillo del mundo. Las páginas del libro están plagadas de estas ‘desavenencias’ y es muy curioso cómo las resuelven: una mirada, una caricia, un beso y ya sabéis como sigue, con un sinfín de posturas sexuales y juegos eróticos bajo las manos hábiles del protagonista, una buena manera de resolver los problemas. Creo que este libro ha abierto muchas mentes y ha conseguido que desaparezcan muchos tabues de esta sociedad, como es hablar de sexo, si de SEXO, no pasa nada.

Pero además de lo sexual, lo que nos ‘engancha’, es que  a lo largo de la trilogía podemos comprobar como ‘el amor’ lo puede todo y cómo el hombre ‘cambia’ para que la protagonista no le abandone. En el fondo somos unas románticas empedernidas aunque lo queramos negar y nos encanta ver como el que parecía ser el amo de la situación, se hace el sumiso ante nuestros ojos. Guau. Un ‘millonetis’ que es sucumbido por una jovencita recién graduada. Si ella puede, YO TAMBIÉN.

A partir de este best seller se han sucedido diferentes divorcios porque ‘sus maridos no estaban a la altura’ e incluso falleció una mujer al intentar recrear ‘uno de los polvos sado’ que se narran. Creo que debemos analizar la realidad y separarla del mundo de Grey, poner los pies en el suelo y seguir con nuestra rutina. Es un libro entretenido, pero nada más.

http://www.lavozdegalicia.es/noticia/informacion/2013/01/28/50-sombras-grey-muere-joven-tratando-imitar-practicas-sexuales-descritas-libro/00031359381168928341936.htm

Por el momento yo voy a seguir leyendo novelas eróticas porque me gustan, que diantres, pero creo que más de una debería leer ‘Cincuenta sombras de Gregorio’, la historia de la escritora Rossella Calabrò, que ensalza al hombre corriente en una novela humorística y que convierte en héroe a la antítesis de Christian Grey. Más que nada, para que el día a día sea más llevadero.

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Firme Usted Aquí (II)

01/03/2013 § Deja un comentario

“SWINVERGÜENZAS” por ALBANO BIZARRO

 

Estimados lectores.

Lo primero de todo comentarles, que como diría uno de mis ídolos, Juan Carlos I (por la buena vida que se pega principalmente, por cierto alguien seguro apasionado de este mundillo del que voy a hablarle), me llena de orgullo y satisfacción escribir para ustedes en este foro.

Sin más dilaciones, les cuento mi narración.
Hace un mes aproximadamente llegaba a mis oídos una noticia, publicada en un portal digital, que narraba la apertura de un club swinger (club de intercambio de parejas, importante matiz por si algún puritano no sabe de que estamos hablando) en un castillo denominado el Castillo de Monda.
Este castillo situado en un pueblo de Andalucía es propiedad de una sociedad relacionada con la familia del alcalde de Estepona, Don José María García Urbano.

Bien y dirán ustedes, esto que nos importa. Pues a un bizarrete como yo, no se lo digan a nadie, si me importa un poquito. Hileras de comentarios, surgían alrededor de la noticia todos muy similares: “eso es de guarros, eso no es amor, eso es de viciosos, eso es un castillo de degenerados de vicio y perversión”. Todos comentarios en los que estos anónimos internautas expresaban esta actividad como algo absolutamente carente de ética e  inmoral.
Ahora bien yo me quedo con las palabras de este alcalde (pregunta innecesaria en mi opinión ya que se trata de una sociedad cercana a su familia no suya), al ser preguntado acerca de la apertura de este local a escasos kilómetros de la lujosa Marbella, respondió con soltura: “no entra en mi intención juzgar moralmente, cada uno se organiza su vida como quiere, lo cierto es que en este local no hay prostitución y las actividades realizadas son lícitas según me consta”.

Amigos, por una vez un político español dice la verdad. Cada uno es libre de organizar su vida como quiera. Si a Ricardo y a Valentina, pareja cuarentona, sin intención de utilizar este término con un carácter peyorativo, les apetece practicar el coito con otra persona diferente después de llevar 20 años casados me parece algo que nadie debe juzgar y sólo les compete a ellos. En mi opinión y no lo contéis por ahí, que hay gente muy puritana, el amor y es sexo son cosas diferentes. Ricardo y Valentina, pueden quererse mucho, pueden amarse, pero eso no quita que después de tantos años de relación les apetezca tener sexo con alguien diferente como una experiencia nueva. ¿Creen ustedes que porque Ricardo y Valentina, cuarentones ellos, practiquen el acto sexual, en cualquiera de sus vertientes (anal, oral o vaginal) van a dejar de quererse?.

Reflexionen sobre lo anterior, las personas son libres de opinar lo que quieran, pero no critiquemos a la pareja que hace esto, y menos nos apresuremos a aventurar que no se quieren. Que sabemos nosotros si se quieren o no. A Ricardo y a Valentina simplemente les apetecía sentir la sensación de practicar actos íntimos con una persona diferente tantos años después. ¿Por qué Ricardo y Valentina no iban a seguir queriéndose por ésto?.
Valentina puede estar harta de la barriga flácida y de la torpeza de Ricardo, pero no por eso va a dejar de quererle. Simplemente le apetece probar el acto íntimo con una persona de carnes menos flácidas. Ahora bien al acabar el acto y después de sentir los calores ya olvidados, volverá a casa con su tierno maridito, a cocinar juntos la típica paella de los domingos, esa paella que deja el típico ardor de estómago, toda la tarde del domingo y parte del Lunes.

En definitiva lectores, si para ustedes amor y sexo son cosas iguales, fenomenal, pero no juzguen a aquellas personas que consideran que son conceptos separables. Vivan y dejen vivir, que por supuesto nadie les obliga a visitar estos sitios. Respeten, que Ricardo y Valentina no les obligan a visitar este majestuoso castillo.

Panorámica del Castillo de Monda

Gracias por su atención y no olviden ser un poquito swinvergüenzas.

Firme Usted Aquí (I)

21/02/2013 § 5 comentarios

“EL DÍA DE LA MARMOTA”  por El Último Romántico
Serie: EN PRIMERA PERSONA

Todo esto que a continuación relataré, querido lector, le ha ocurrido a conocidos de un servidor y ellos, amablemente me lo han contado. Sin embargo, para mejorar la intensidad narrativa, lo contaré como si hubiese sucedido en primera persona.

Corría el año 2008. Me encontraba yo disfrutando de una beca, como premio a mis esfuerzos estudiantiles y con el objetivo en la misma de seguir aumentando mis conocimientos y nivel académico. Dicha beca (LA beca) se llamaba ERASMUS (a muchos les sonará) y la estaba empleando nada menos que en la Isla de Madeira, afamada como todos ustedes saben por sus brillantes investigadores y su Universidad de prestigio, la cual me convenció para elegirla como fuente de conocimientos para ampliar los míos propios (la playa, el clima tropical y el aguardiente más barato que el mismo estiércol, no tuvieron nada que ver).

Cierto día, para descansar de mis arduas tareas académicas decidí salir a despejarme con mis compañeros de estudios a tomar unas inocentes y rápidas cervezas (como cada día durante 6 meses). Aún no me explico cómo, me vi a mi mismo a las 7 y media de la mañana rodeado de los mismos que habíamos empezado la noche, pero con 27 copas encima cada uno y esperando en la cola de la hamburguesería mas asquerosa de toda la isla, para comernos una hamburguesa correosa, que a esas horas te sabe más rica que el sudor de Dios.

Mientras saboreaba aquel exquisito manjar y con mi pedo rondándome, me percaté como a uno de mis compañeros estaba asediándole (literalmente) cierto personaje indeseable, mezcla de yonki barranqueño y el Dioni, pero en portugués, aderezado además con el efecto de alcohol, drogas y dios sabe que más llevaba en el cuerpo aquel hombre.

Al ver a mi “amigo” (valiente cabrón) en apuros sufriendo los insultos y empujones de aquel individuo, salió mi vena de Hermano Mayor (que no se por qué pero me sale muy a menudo cuando ya estoy bastante bolinga) y me levanté decidido a ayudar a mi asustadizo amigo, cual héroe de Marvel defendiendo a la chica de las garras de un monstruoso engendro.

Intenté hablar con semejante espécimen para que se calmara y dejara tranquilo a mi colega, sin embargo, hablar con aquel sujeto era literalmente imposible: el hombre, delgado como una lima y ataviado con una camiseta casposa de tirantes y una gorra roja de lo que debía ser la Caja Rural Portuguesa, llevaba tal boñiga que no se le entendía absolutamente nada. Además mi portugués por aquel entonces era regular y entendía de sus palabras poco más que insultos y demás faltas de respeto a mi persona. Mi colega, astuto como una comadreja, aprovechó mi entrada en escena para escabullirse de allí cual rata cobarde de una forma tan rápida que me dio hasta vértigo, dejándome allí solo ante aquel ser. Me giré para comprobar que el resto de mi grupo también había desaparecido (ten amigos para esto), por lo que en aquel instante estaba como Gary Cooper, solo ante el peligro.

El mismo asedio que le estaba sucediendo anteriormente al cobarde de mi amigo, le sufría ahora yo en mis propias carnes, mientras me arrepentía profundamente de mi decisión de hacerme el héroe.

Nuestro querido y entrañable yonki, el gorrilla, me estaba hinchando los cojones sobremanera con sus improperios hacia mi persona, acompañados de gritos, empujones y algún que otro salivazo propio de la tensión con la que pronunciaba sus balbuceos, sin que yo hubiese hecho absolutamente nada para merecer aquello. En un principio intenté hacerle entrar en razón, con mi portugués ebrio, sin el más mínimo resultado.

Poco a poco, me estaban dando ganas de asesinarle, asique, para que no me metieran en el calabozo isleño (otra vez), decidí darme la vuelta, e irme a casa a ver si ignorándole, desaparecía.

El pollo, lejos de desaparecer, iba detrás de mí, gritándome en la puta oreja y siguiéndome a cada paso que daba. Yo ya pasaba de razonar con él y respondía a sus insultos portugueses con los míos en español (o castellano, como ustedes prefieran), a cada cual más sórdido, visceral y verdulero, lo cual hacía que me siguiera con aún más ahínco. Harto de ese espécimen y de su gorra, me di la vuelta con la furia de mil titanes, dispuesto a estrangularle allí mismo, en medio de la calle, con la hamburguesera como testigo.

Entonces pasó algo que quedó grabado en mi cabeza para siempre.

Una ambulancia a 200 por hora, pasó frente a mis narices (a centímetros) sin que la oyera ni venir, justo por el lugar donde hace solo milésimas de segundo se encontraba el individuo de la gorra al cual me estaba encarando. Como si de unos dibujos animados se tratara, en ese lugar donde se encontraba físicamente aquella persona, ahora solo había una nubecilla de humo y la gorra roja dando vueltas en el aire sin nada bajo ella. La ambulancia lo había embestido cual mosquito veraniego y lo lanzó por los aires como Superman, a una distancia considerable y que todos conocemos como “a tomar por culo”. Lejos de parar a socorrerle como es apropiado para cualquier farruquito, más aún si va a los mandos de una ambulancia, ésta siguió impasible su camino. Los crápulas noctámbulos que allí se encontraban esperando su hamburguesa y que presenciaron la escena, ni se inmutaron y sus caras imperturbables me hicieron reflexionar en aquel momento, si el hecho de que una ambulancia te de un topetazo y te ponga en órbita pudiera ser “típico de la tierra”.

El odio visceral que hasta ese momento había sentido por esa persona (que quería que me dejara tranquilo de una vez, aunque para ello tuviera que ahogarle en alquitrán) se transformo instantáneamente en lástima, al verle en el suelo en posición decúbito supino, después de volar por los aires unos 10 metros en línea recta.

Decidí acercarme para socorrerle (ya que nadie movía ni un dedo) y al aproximarme para ver si ese hombre aún vivía, vi estupefacto (y aquí el surrealismo de la situación llego a su climax), como se levantó, se sacudió el polvo y cogió la gorra roja del suelo, como si no hubiese pasado nada. El topetazo de la ambulancia debió de estropearle su brújula biológica o reiniciar su maltrecho coco, ya que raudo se dirigió a por un pobre infeliz que pasaba por allí y comenzó de nuevo a soltarle improperios y a amargarle la existencia, siguiendo con el mismo discurso que antes había tenido conmigo, y antes con mi cobarde amigo, sin que pareciera que acabara de estar al borde de la muerte, reiniciándose otra vez la historia con otro pobre objetivo al que vejar.

Tal vez ese hombre aún siga ahora mismo atrapado en un bucle interminable de incordios a los viandantes, atropellos, saltos por los aires, resurrecciones y molestias a los transeúntes de nuevo, sin poder escapar de semejante ciclo, como Bill Murray en El Día de la Marmota.

Tal vez eso era lo que trataba de decirme.

¿Dónde estoy?

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