Einstein, Duperier o la automutilación científica española

16/05/2013 § 2 comentarios

No deja de impresionarnos a día de hoy la poca visión de futuro de nuestros dirigentes políticos. Es inconcebible un futuro como país sin una clara y contundente apuesta en investigación, desarrollo e innovación, lo que hoy conocemos como I+D+I. El corte de primas a las energías renovables es un claro ejemplo de ello. La industria que estaba llamada a convertirse en el pilar de nuestro país, en la que éramos líderes y exportadores de tecnología, arrasada de un día para otro. Las causas y consecuencias de esa decisión serán objeto de otra entrada. Hoy quería hablarles de ese desprecio, tan nuestro, hacia la ciencia y la innovación, ¿es algo nuevo? Me temo que no.

España ya tuvo una gran oportunidad de convertirse en una potencia científica de primer orden a finales del primer tercio del siglo XX, y como no podía ser de otra forma, la desperdició.

Corría el año 1923 cuando el gran científico alemán Albert Einstein visitó España para dar una serie de conferencias. Su estancia significó para la ciencia española, que se encontraba en pleno auge y desarrollo, el empujón que necesitaba para igualarse a las vecinas potencias europeas. El propio Einstein quedó muy satisfecho de su breve estancia en nuestro país y años más tarde, el Gobierno de la Segunda República, aprovechó ese hecho para ofrecer al genio alemán un proyecto ilusionante como Catedrático de la Facultad de Ciencias de la Universidad Central de Madrid.

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Einstein aceptó la propuesta, pero el sueño duró poco. El desarrollo de una verdadera estructura científica se vio truncado con la llegada de la Guerra Civil. Además, el panorama político europeo, con la llegada de Hitler al poder, no ayudaba a la situación de un judío y pacifista como Einstein, por lo que el científico alemán decidió finalmente instalarse en Princeton.

Un caso mucho más cercano es el del Sabio de Pedro Bernardo, el físico Arturo Duperier. Destacó especialmente por sus estudios de la radiación cósmica, por los cuales llegó a ser propuesto para el Premio Nobel de Física en 1958. Partidario del bando republicano, cuando finalizó la contienda se exilió a Londres. En Inglaterra ejerció como profesor de la Universidad de Birmingham y del Imperial College. Allí continuó sus investigaciones sobre los rayos cósmicos, en las que fue una autoridad mundial al lado de el profesor Blachett, (Premio Nobel de Física en 1.948) junto al cual trabajaría durante 15 años.

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Sería en 1953 cuando por iniciativa del entonces ministro de Educación Joaquín Ruiz Giménez retornaría a España como catedrático de Geofísica. Dos meses después de su regreso, el Departamento de Investigación Científica y el Imperial College de Londres le hicieron donación de sus instalaciones que, con tanto éxito, había creado en Inglaterra. Pero esas instalaciones nunca llegaron, a pesar de los esfuerzos del físico.

Duperier, que destacó como experimentador, quedó relegado a la impartición de cursos teóricos a su vuelta a España. Siendo absolutamente ignorado por los medios de la época.

Breves Apuntes Sobre Lo Nuclear

06/03/2013 § 8 comentarios

De un tiempo a ésta parte el debate sobre el tema energético ha ido cogiendo fuerza en nuestro país. Eso que, sin duda, a priori es bueno, ha degenerado en una guerra de intereses brutal entre Goliat (acá UNESA, o patronal de las électricas) y David (pequeños productores de energías renovables).

Encontrar datos objetivos sobre los costes de producción de las distintas energías no es una tarea fácil. En algunos casos, como el de los ciclos combinados de gas y, en especial, el de la energía nuclear, es directamente misión imposible. Es por ello que algunos pedimos una auditoría energética para evaluar los costes de producción reales de todas las tecnologías, y así, poder fijar un nuevo modelo energético basado en la TRANSPARENCIA.

La energía nuclear, desde el accidente (más bien catástrofe, como veremos más adelante) de Fukushima está en el ojo del huracán. Desde ésta entrada quiero abordar, con la máxima seriedad, algunos factores clave de dicha energía, sin ocultar mi rechazo frontal hacia ella.

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“La energía nuclear es fundamental en el actual sistema energético”

Eso es una verdad a medias. Es cierto que en el actual sistema energético español, la producción nuclear tiene bastante importancia. No ya en el porcentaje de energía que aporta al sistema, que también (21% en 2012), sino sobre todo, en la forma de aportarla. Ya que no es fácil, ni recomendable, variar la capacidad de producción de las centrales nucleares, éstas siempre están trabajando a alta y constante capacidad. Ésto, que en exceso sería un problema, en nuestro caso no lo es, al contrario. La nuclear es la energía base de nuestra curva de demanda diaria. En el siguiente enlace, de la magnífica web de Red Eléctrica de España, pueden ver la evolución de dicha curva en tiempo real, así como el porcentaje que las distintas energías están aportando en ese momento:

¿Existe alternativa? Claramente SÍ. Las centrales termosolares con acumulación son las elegidas para sustituir a las nucleares en éste aspecto. Existen ya centrales termosolares que pueden funcionar 48 horas a plena carga sin aporte de sol, gracias a su almacenamiento de sales fundidas. ¿Caras? Sí, son por ahora muy caras, aunque eso es algo que no podemos afinar lo suficiente. Toda tecnología tiene su curva de desarrollo, y el precio lógicamente irá bajando y amoldándose al mercado. Como dato curioso decir que países como Emiratos Árabes Unidos están invirtiendo burradas de dinero en desarrollar ésta tecnología. La central Gemasolar, la más avanzada a día de hoy se encuentra en España y se ha realizado gracias a fondos procedientes de Abu Dhabi (si, del petróleo). Nuestro país es uno de los líderes mundiales en ésta tecnología, gracias al gran trabajo de investigación que la Plataforma Solar de Almería lleva realizando desde hace 30 años.

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Un país con mucho más consumo energético que el nuestro, como es Alemania, aprobó en 2011 por amplia mayoría el abandono total de la energía nuclear a más tardar en 2022. No sólo eso, el grupo Siemens anunció meses después el abandono del negocio de la energía nuclear. Una enorme multinacional haciendo uso de la responsabilidad social empresarial. ¿Se imaginan a las grandes empresas patrias interesándose por algo que no sea su propio beneficio? El que escribe éstas líneas, lamentablemente no.
“¿Influyen las centrales nucleares en el calentamiento global?”

No y cien veces no. En el periodismo enérgetico nacional abundan dos especímenes: el estómago agradecido que escribe a partir de lo que le dicta UNESA y el ignorante total. Es difícil determinar cual es más peligroso. Uno se echa las manos a la cabeza cada vez que sacan la imagen de las enormes chimeneas de una central nuclear en un reportaje sobre cambio climático. Por favor, infórmense, esas chimeneas lo único que desprenden es vapor de agua.

“Queremos cerrar centrales nucleares y luego compramos energía a Francia, la vecina pronuclear”

ROTUNDAMENTE FALSO. Ésto es un claro ejemplo de la manipulación brutal de los medios de comunicación en el tema energético, con el fantasma de UNESA detrás one more time. Para los que aún crean tal disparate sólo tienen que recurrir a los datos reales que nos proporciona REE y en los que se ve que en España exportamos energía y se la vendemos, precisamente, a nuestros vecinos.

“La energía nuclear es barata”

Uno puede encontrar muchos datos sobre precios de producción de energía. Claros y fiables, posiblemente ninguno, provengan de David o de Goliat. Por eso es necesaria una auditoría energética en éste país. ¿No les mosquea, aunque sea un pelín, que UNESA se niegue a esa auditoría? En fin, cuando haya datos claros sobre el tema (si algún día los hay) hablaremos sobre ello, mientras tanto creo que es un error meterse en ese jardín.

Lo único cierto es que, si es barata (tema que uno duda), lo es en parte, a que dejaremos el pago de la gestión de los residuos a las próximas (muchas) generaciones. Cosa que sin duda nos agradecerán bastante.

“Las centrales nucleares son seguras”

Asunto sin duda delicado. Recurramos a los datos. Desde que se construyese en la extinta URSS la primera central nuclear, se han llevado a cabo 443 centrales en el mundo (datos de 2011). Vamos a obviar los accidentes que no sean de nivel 7 (máximo nivel en la Escala Internacional de Accidentes Nucleares), no por ello pequeños incidentes. Éstos han sido dos, en Chernobil y Fukushima.

Para hacerse una idea de la envergadura de Fukushima, el Centro de Investigación Económica de Japón ha evaluado que su coste estará entre 48 y 169 MILES DE MILLONES DE EUROS. 160.000 personas han sido evacuadas. Los efectos de salud sobre la población es algo que se tardará mucho en saber, o se sabrá a medias.

Pues bien, han sido dos terribles accidentes en un total de 443 centrales. Aproximadamente una de cada 220 centrales. ¿Les parece poco? A mi me parece muchísimo. Si uno de cada 220 aviones se cayese en pleno vuelo, ¿considerarían seguro volar? Pues eso…

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Quedan muchos temas controvertidos que tratar. El objetivo de ésta entrada es aportar datos y generar debate. Les invito a participar.

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