Debate Sobre El Estado De Las Series Nacionales (segunda parte)

19/02/2013 § 2 comentarios

Para no extendernos en exceso y no deprimir al lector, obviaremos la crítica sobre subproductos de ficción, como culebrones, refritos en TDT y demás anguilas limpiafondos. Una vez aclarados los términos del debate, procedemos al análisis pormenorizado.

‘Cuéntame’, ‘Isabel’, ‘Águila Roja’ y ‘Stamos okupa2’ son los buques insignia del ente público.
La serie de los Alcántara llega a su temporada 14 con un gran dato de audiencia (casi 4 millones, 18%). Acusa un desgaste natural y seguramente, antes de que el olor a naftalina sea asfixiante y mientras los datos de audiencia acompañen, debería plantearse la jubilación de la serie, un retiro dorado, dejar alto uno de los emblemas de la casa y una serie de éxito exportada a otros países, antes de arriesgarse al batacazo y la cancelación.

“De tú, Antoñito, de tú”

‘Isabel’ y ‘Águila Roja’ intentan hacerse un hueco en la tradición de TVE por las series históricas. Hasta ahí loable. El resto, infumable. Lo único reseñable de ambos productos es la deplorable interpretación (si se le puede llamar así) de ‘actores’ y ‘actrices’. Auténticos maniquíes de exposición en decorados de cartón-piedra a 600.000 y 900.000€ el capítulo, respectivamente.
‘Stamos okupa2’ es un engendro de tal calibre que debería ser denunciado. Confío en que, en cuanto se acabe el confeti, el Ministerio de Sanidad se ponga manos a la obra. Producción purulenta, resultado infame.
Sra. Maura, ¿qué hace Ud. ahí? Ni extraña su horario ni extraña su share (4%). Ya tardan en cancelarla.
En estos tiempos oscuros, es muy enervante ver en que se invierten nuestros impuestos: no sé si es peor que vayan derechitos a la cuenta bancaria de Michelle Jenner o en ver a la pareja Arias-Echanove metiéndose chuletones, costillares, paellas, mariscadas y vinitos de la tierra entre pecho y espalda como si no hubiera un mañana.

Por su parte, en Antena3, Gran Hotel (se comentó antes que no se criticarían culebrones…ésta por poco no lo es) tiene alguna crítica positiva, algún actor potable (rescatada Concha Velasco para la causa)… en su contra, es una copia vulgar de las británicas ‘Downton Abbey’ (Julian Fellowes, ITV, 2010-?) y de ‘Arriba y abajo’ (Marsh-Atkins, ITV, 1971-1975); ésos sí que son dramas de época, alabados por la crítica. Cuesta reconocer a Cata… a Amaia Salamanca quise decir, con ropa.
‘El Barco’ y ‘Fenómenos’ se podrían describir como dos bolsas de basura de las que rezuman mientras las llevas al contenedor.
Una, la forma barata y chapucera de querer ser ‘Lost’. Cuerpos juveniles, desnudos demasiado ocasionales, exceso de hormona (me-sube-la-bilirrubina-cuando-te-miro-y-no-me-miras) y de creatina, tramas absurdas y algún que otro efecto especial de regional preferente. Bodrio.

Poniéndose cómodo para la lectura de los contadores.

La otra, una procesión de peleles sin dirección con unas dotes para la comedia dignas de crash test dummies (al final a eso queda reducido el espectador) y muchos interrogantes en mi cabeza: ¿todavía con personajes estereotipados? ¿no había más push-up disponible para Kira Miró? ¿actores rebotados de otras series? ¿Miguel Rellán? ¿En serio?… ¿ALEJO SAURAS? García Velilla, campeón. ‘Siete vidas’ tenía su punto. Te estás pasando.
¿Qué se obtiene si mezclamos en una coctelera ‘El internado’, El orfanato (J.A.Bayona, 2007) y una pizquita de hombres-lobo? No, Iker Jiménez no tiene nada que ver. Es una serie entera: ‘Luna, el misterio de Calenda’. Irregular como poco.
En un inexplicable pero auténtico milagro de Navidad, ‘Con el culo al aire’ ha sido renovada por otra temporada. Próxima defunción.

Telecinco se lleva la palma.
Han dado el golpe con ‘La Que Se Avecina’, arrebatando a A3 los sobrinos de Jose Luis Moreno (“se te llena la boca diciendo GA-LA”), los creadores. Supera a su predecesora, respetada por la crítica, grandes datos de audiencia, pese a la deriva de desbarre de las últimas temporadas -ya van seis y pronto serán siete-.
‘Aída’ es un misterio. ¿Cómo una comedia chabacana y garbancera puede llegar a su décima temporada? García Velilla, again. Una spin-off que acaba siendo un pilar de Vasile. Al menos, el humor que destila encaja muy bien en la línea de la cadena. Burdo.
Hay que agradecer que liquidaran ‘Hospital Central’. Un compendio de clichés médicos copiados de series americanas: el médico-milagro gruñón (hola Gregory!), los folleteos indiscriminados (hola Grey!), las enfermeras-cotorras (hola ER! hola Scrubs!)… 20 temporadas en 12 años, a un ritmo ridículo de culebrón venezolano. Que no se detengan. Ahora toca ‘Frágiles’.
La “novedad” de la cadena es ‘Familia’, un híbrido comedia-drama, de lo más convencional que se puedes echar a la cara uno. Actores desubicados (en especial las hijas, LAMENTABLES), empacho de azúcar y conservadurismo. Ni un atisbo imaginativo. Un asco, vamos.

Vergüenza.

Las cadenas más jovencitas, Cuatro y laSexta, emplean su dinero (vamos, el de Lara y Vasile) en comprar serie americana de calidad (‘Homeland’, ‘Black Mirror’, ‘Boardwalk Empire’ o ‘The Walking Dead’) así que nada que reprochar.

En los últimos años se ha potenciado el formato de la webserie: más barata y menos dependiente de la publicidad (dando cabida así a la CREATIVIDAD). Puede ser un parche o también una oportunidad para resarcir al espectador con criterio. ‘Ciudad K’ (Jose Antonio Pérez, TVE -pasó sin pena ni gloria por La 2-) es un gran ejemplo. Ojalá cunda.

Y usted, querido lector, que se ha tragado semejante diatriba (cosa que le agradezco) se preguntará: ¿no se produce en España alguna serie de calidad?
Y la respuesta es SÍ. Claro que existen.

Cuidando los detalles.

Dos ejemplos son las miniseries de producción propia de Canal+ ‘Crematorio’ (Jorge Sánchez-Cabezudo, 2011) y ‘Qué Fue De Jorge Sanz’ (David Trueba, 2010). Series originales, atrevidas, que tocan fibra sensible (trapicheos en plena burbuja inmobiliaria/el fracaso personal como autoparodia) y realizadas con gusto y con talento. Dos obras de autor.
Mi recomendación encarecida.

Debate Sobre El Estado De Las Series Nacionales (primera parte)

13/02/2013 § 8 comentarios

Las series en España, como el resto de la programación televisiva, dependen única y exclusivamente del share, ese dichoso porcentaje que sirve de referencia relativa (así se salva la diferencia poblacional entre países) para audiencias.

No es necesario un gran presupuesto para realizar una gran serie.
Una sitcom de libro, como ‘Seinfeld’ (Larry David-Jerry Seinfeld, NBC, 1989/1998) o ‘Frasier’ (Angell-Casey-Lee, NBC, 1993/2004), se concentra en un par de sets (el domicilio del protagonista y una cafetería habitual, por ejemplo). Nada de tomas aéreas, pirotecnias, trajes de época o doscientos extras.
No es necesario contar con un elenco de estrellas para atraer a las masas.
Ahí tienen ustedes los casos de ‘Lost’ (J.J. Abrams, ABC, 2004/2010) o ‘The Walking Dead’ (Robert Kirkman, AMC, 2010/?). Actores semidesconocidos o completamente desconocidos que acaban cobrando millones de dólares por capítulo grabado.

¿Qué tienen en común todos esos shows? Una buena idea. Más o menos arriesgada. Eso y alguien al volante con talento para escribir.
Hemos desmontado algún cliché. Entonces… ¿dónde falla la ficción española?

Para un correcto análisis de la ficción nacional actual, partamos de ciertas premisas:

1º Los canales no están dispuestos a arriesgar un euro en un producto, ya no de calidad, sino diferenciador.
¿Ha tenido Ud. la sensación de estar viendo de nuevo la misma serie? ¿Diría Ud. que ve encasillados a actores/actrices en los mismos papeles de siempre? Si una de las mejores series de todos los tiempos, ‘The Wire’ (David Simon, HBO, 2002/2008), se hubiera realizado en nuestro país, ¿cuánto habría durado en la parrilla? Recordemos que “sólo” pudo obtener porcentajes de audiencia muy discretos… Tramas complejas, temas incómodos, escenas que te dejan el estómago revuelto, ultrarrealidad… Sin recurrir a cafradas de Resines y cía. o jamelgas enseñando pernil no habría llegado a una segunda temporada.

2º Los anunciantes esperan los datos de audiencia para apostar fuerte en publicidad.
No falla, sube el share y aparecen los patrocinios y los product placement (¿no se ha teletransportado mentalmente a la cocina de ‘Médico de familia’? ¿los tetrabricks de zumo y leche ‘de marca’ en la mano de la Juani? Sí, sí, ese con gafas nerd es multimillonario y esa… ¿esa…es…era…Belén Rueda?).
Series para adolescentes, publicidad para esas edades. Los expertos lo llaman segmentar el mercado, los famosos targets. Entonces, no hace falta ser un genio para descubrir las brillantes (y “originales”) ideas que surgen en las reuniones creativos-directivos: repetir esquemas apolillados.
¿Qué te garantiza que jovencitas y jovencitos (y no tanto) se queden pegados a la pantalla, deseando que llegue el próximo episodio-dosis? Seguro que Ud. ya ha obtenido la respuesta.

3º El telespectador español medio es un ignorante funcional incapaz de distinguir el jamón serrano del chopped.
“Yo es que veo series para pasar el rato”. “Argh… ¡qué día más largo! estoy taaaaaan cansad@… mira, me pongo la tv/tiro de streaming  y me trago lo que sea” (benditas palabras).
Después de un día arduo, el cuerpo no te pide ni ajustes de cuentas ni reflexiones sobre el inexorable fin de tus días. O una comedia que no insulte al espectador. El ‘todo-vale’ se traduce en elegir casi siempre la opción fácil.
Imagine tener que pensar en el inmenso anacronismo de un ninja en la España medieval (ni el Doctor Who, oiga). Imagine el esfuerzo necesario para creerse a Alejo Sauras en papeles de prepúber. Imagine como no acudir al juzgado de guardia más cercano tras ver a un cantante-de-cuyo-nombre-no-quiero-acordarme revolcarse por encima del capó de su coche pegando tiros hasta hacer estallar un camión-cisterna de Petronor.
A ver, Mario, machote… tenemos a unos contrabandistas apuntándote con ballestas, un explosivo en plena cuenta atrás, tu churri suspendida sobre un tanque de ácido y tú vas y te quitas la camiseta. ¿PERO ÉSTO QUÉ ES?

Con esa audiencia potencial, a lo más que se arriesgan las productoras es a copiar (el verbo más apropiado sería ‘fusilar’) formatos del extranjero. Y ahí tienen ustedes, partiendo de la idea de ‘3rd Rock From The Sun’ (Bonnie y Ferry Turner, NBC, 1996/2001, lamentablemente denominada aquí ‘Cosas De Marcianos’), una comedia disparatada, fresca y original, llegamos a ‘El inquilino’ (diarrea protagonizada por Jorge Sanz, despachada a los 13 episodios) o partiendo de la excelente ‘Life On Mars’ (la británica, claro) llegamos a ‘La chica de ayer’ (sin comentarios).

Seguramente éstas sean las razones más importantes del anquilosamiento de creadores (que los hay, y buenos, en este país), del conformismo de directivos y anunciantes (¿qué hacemos, una serie sobre los entresijos del poder y las diferencias sociales o mejor ponemos a Teté en camisetita de tirantes transparente?) y en definitiva, la explicación de la baja calidad de la tv actual.

Continuará…

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