¿A Quién Votarían Los Personajes De Ficción?

28/05/2013 § 1 comentario

PERSONAJE, PROFESIÓN. VOTO.

Harry ‘El Sucio’ Callahan, policía. Abstención.
Se podría pensar que su amor por las armas de gran calibre y la mano dura con los punkis se traduciría en un voto republicano claro, pero Harry es un tipo peculiar. No acata las normas. No le veo creerse las soflamas de la Fox sentado delante de la tv. Le veo más como un librepensador y a veces como un estilete de ultraderecha… formas distintas de llegar al mismo fín: “me da igual, son todos unos blandos”.

Darth Vader, Lord Sith. PPG (Partido Popular Galáctico).
La República es intervencionista, con una lacra burocrática muy severa y el Senado de Coruscant peca de mastodóntico y reactivo en sus decisiones, tarde y mal. Con la instauración del Imperio, la liberalización de los mercados y la privatización de todos los servicios (contratar a un Jango Fett de turno para dirigir hospitales, autopistas…) serían un hecho.

Al Bundy, dependiente. NO’MAAM (Organización Nacional de Hombres Contra el Dominio Amazónico).
The Man. Cuatro touchdowns en un solo partido para Polk High en el ’66. El último reducto para el cinismo y el machismo. Igual que cualquier otro político, se votaría a sí mismo como cabeza de su propio partido político (más cerca de la derecha y con un leit motiv claro: GORDAS NO).

Gaius Baltar, científico. Socialdemócrata.
Amigos, no seamos todos tan duros con el pobre hombre. Que levante la mano quien no habría condenado a la raza humana a la extinción por unos momentos sudorosos en el asiento trasero de un Camaro con Caprica Six. Estudios superiores, ateísmo… y los sucesivos recortes en I+D+i  le llevarían a dar su voto a la Izquierda…  de un Parlamento que aún no existe.

Stringer Bell, narcotraficante. Partido Republicano.
Poderoso caballero es Don Dinero. ¿Aplicar estudios universitarios a la venta de droga? ¿NarcoTrust? ¿Desregulación de los mercados? ¿Oligopolios que acaban en traición a tu brotha? El capitalismo salvaje dentro de un submundo salvaje. Sólo por eso, ya es más libegal que el propio libegalismo. Voto derechón clarinete.

Lara Croft, ladrona de tumbas. Tory.
Otro voto obvio. Multimillonaria. Título nobiliario. Hija de papá. Choza del copón y cacharritos tecnológicos. Profesión excéntrica. Pasión por el expolio y por meter mano en países que no son el suyo. Un compendio del British Museum, la Commonwealth y el tocapelotismo thatcheriano.

MacGyver, manitas-justiciero. Abstención.
El pionero del reciclaje. El ‘Hágalo-Usted-Mismo’ llevado a su máxima expresión. La lucha indiscriminada contra la opresión. El mullet ochentero y la navaja suiza. ¿Acaso le verías encerrado en un centro comercial el Sábado por la tarde? ¿Le ves yendo al banco a pedir un crédito para un Cayenne? El bueno de Mac es un punkie (válido también para el barbudo de Bricomanía).

Alien, depredador xenomorfo. Ultraderecha.
Un tipo que te hace tragar sus huevos y tiene ácido por sangre, a la fuerza vota a Aguirre, Vidal-Quadras o al tri-comprometido (Bewusstsein! Partei! Land!).

Tony Montana, mafioso. Indeciso.
El señor Montana sólo tiene sus cojones y su palabra y no los rompe por nadie. Como para preguntarle por su adscripción ideológica… Si hay algo en lo que Scarface destaca es en trepar y arrimarse al sol que más calienta. Le veo financiando la campaña del candidato favorito para la Casa Blanca, sea cual sea su partido.

Joseph Dredd, juez. Izquierda (pero ésta vez, será por VENGANZA).
Juez-estrella de gatillo fácil. Imagínese a Garzón con casco, moto de gran cilindrada y armas semiautomáticas. El sector conservador del CGPJF (Consejo General Del Poder Judicial del Futuro) le apartará de la carrera judicial por husmear donde no tiene que hacerlo, oficialmente ‘extralimitarse de sus funciones’. Volverá para ajustar cuentas.

José Mourinho, showman. PSM (Partido del Sobre para Mendes).
Obviamente.

 

 

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Einstein, Duperier o la automutilación científica española

16/05/2013 § 2 comentarios

No deja de impresionarnos a día de hoy la poca visión de futuro de nuestros dirigentes políticos. Es inconcebible un futuro como país sin una clara y contundente apuesta en investigación, desarrollo e innovación, lo que hoy conocemos como I+D+I. El corte de primas a las energías renovables es un claro ejemplo de ello. La industria que estaba llamada a convertirse en el pilar de nuestro país, en la que éramos líderes y exportadores de tecnología, arrasada de un día para otro. Las causas y consecuencias de esa decisión serán objeto de otra entrada. Hoy quería hablarles de ese desprecio, tan nuestro, hacia la ciencia y la innovación, ¿es algo nuevo? Me temo que no.

España ya tuvo una gran oportunidad de convertirse en una potencia científica de primer orden a finales del primer tercio del siglo XX, y como no podía ser de otra forma, la desperdició.

Corría el año 1923 cuando el gran científico alemán Albert Einstein visitó España para dar una serie de conferencias. Su estancia significó para la ciencia española, que se encontraba en pleno auge y desarrollo, el empujón que necesitaba para igualarse a las vecinas potencias europeas. El propio Einstein quedó muy satisfecho de su breve estancia en nuestro país y años más tarde, el Gobierno de la Segunda República, aprovechó ese hecho para ofrecer al genio alemán un proyecto ilusionante como Catedrático de la Facultad de Ciencias de la Universidad Central de Madrid.

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Einstein aceptó la propuesta, pero el sueño duró poco. El desarrollo de una verdadera estructura científica se vio truncado con la llegada de la Guerra Civil. Además, el panorama político europeo, con la llegada de Hitler al poder, no ayudaba a la situación de un judío y pacifista como Einstein, por lo que el científico alemán decidió finalmente instalarse en Princeton.

Un caso mucho más cercano es el del Sabio de Pedro Bernardo, el físico Arturo Duperier. Destacó especialmente por sus estudios de la radiación cósmica, por los cuales llegó a ser propuesto para el Premio Nobel de Física en 1958. Partidario del bando republicano, cuando finalizó la contienda se exilió a Londres. En Inglaterra ejerció como profesor de la Universidad de Birmingham y del Imperial College. Allí continuó sus investigaciones sobre los rayos cósmicos, en las que fue una autoridad mundial al lado de el profesor Blachett, (Premio Nobel de Física en 1.948) junto al cual trabajaría durante 15 años.

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Sería en 1953 cuando por iniciativa del entonces ministro de Educación Joaquín Ruiz Giménez retornaría a España como catedrático de Geofísica. Dos meses después de su regreso, el Departamento de Investigación Científica y el Imperial College de Londres le hicieron donación de sus instalaciones que, con tanto éxito, había creado en Inglaterra. Pero esas instalaciones nunca llegaron, a pesar de los esfuerzos del físico.

Duperier, que destacó como experimentador, quedó relegado a la impartición de cursos teóricos a su vuelta a España. Siendo absolutamente ignorado por los medios de la época.

¿Dónde estoy?

Actualmente estás viendo los archivos para mayo, 2013 en La Colonoscopia.

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