Genios Y Locos De Los Escaques

24/02/2013 § 3 comentarios

El ajedrez es, junto a las matemáticas y la música, la actividad que más niños prodigio produce. Para hacerse una idea de la complejidad de éste juego, híbrido de deporte, ciencia y arte, basta decir que el número de partidas posibles que se pueden desarrollar en el tablero es mayor al número de átomos que hay en el universo, 10120 por 1080.

 

http://en.wikipedia.org/wiki/Shannon_number

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La relación entre mentes brillantes y actitudes extravagantes ha sido una constante en la historia del ajedrez. En un ensayo titulado de manera magnífica Cómo la vida imita al ajedrez, Gary Kasparov habla de las extrañas fobias contraídas con el tiempo por las leyendas de éste juego. Akiba Rubinstein, por ejemplo, empezó a ser víctima de una timidez patológica. Tras realizar un movimiento, corría a esconderse en un rincón de la sala a esperar la réplica de su adversario.

Bobby Fisher, el americano que acabó con la hegemonía soviética,poseía más coeficiente intelectual que un tal Einstein. A un joven Fisher le preguntaron en una ocasión quién era el jugador más fuerte del mundo. Puso tal cara de asombro que el interlocutor tartamudeó: “Aparte de ti, claro”. Su carrera profesional estuvo repleta de imprevistos, desplantes, abandonos, polémicas, revuelo mediático y político y sobre todo un aura de leyenda que, para bien o para mal, le convirtió en uno de los personajes más emblemáticos del siglo XX.

Fue en el Washington Square Park de Manhattan dónde el propio Fisher empezó Imagea deslumbrar con su preciso juego. Hace ya muchos años que allí se ganan la vida un grupo de jugadores apostando a partidas rápidas o blitz. Entre ellos estuvo un día el director de cine Stanley Kubrick, quién subsistió gracias a esas partidas en un inestable periodo de su vida. De Kubrick se sabe que elegía para sus películas a actores que supiesen jugar al ajedrez, para así soportar mejor los largos tiempos de rodaje.

El actual número uno del mundo, el noruego Magnus Carlsen, ha superado lo que años atrás parecía inalcanzable, el récord histórico de Kasparov de 2851 puntos ELO, y con tan sólo 22 años. Cuando tenía 4 años, Carlsen empezó a leer un libro sobre Noruega y sus pueblos. Al poco tiempo, dejó impresionados a sus padres al ver qué, allá dónde viajaban, el pequeño Magnus conocía, no sólo todos los pueblos, sino su número exacto de habitantes. Con 13 años, en su primer enfrentamiento contra el propio Kasparov, consiguió lo que pocos jugadores de élite podían lograr en aquel momento, hacer tablas . Al día siguiente, en la segunda partida, no pudo evitar la derrota, y  muy cabreado después de la misma exclamó “¡he jugado como un niño!”.

El genial ucraniano Vasili Ivanchuk, cuyo inestable sistema nervioso le ha privado, probablemente, de ser campeón del mundo, contaba durante el último torneo de Gibraltar, Imageuna anécdota que describe a la perfección su particular forma ser. Era el año 1996 y estaba en juego el duro torneo de Las Palmas. Era de noche y al día siguiente le esperaba nada más y nada menos que Anatoli Karpov. Pero eso a Vasili no le preocupaba, tenía otras cosas en la cabeza. Necesitaba saber la forma de hallar que un número fuese divisible por siete, sin tener que realizar la división. Él ya sabía que los matemáticos habían hallado esa fórmula muchos años atrás, pero quería descubrirla por sí mismo. Sobre las cinco de la mañana lo consiguió, ya tenía la dichosa fórmula. Al día siguiente firmaría tablas en una partida que duró seis horas contra uno de los mejores jugadores de todos los tiempos.

En el XXVIII Campeonato del Mundo que en 1978 enfrentó a Karpov y Korchnoi, sucedieron una serie de disparates más cercanos a un sketch de La Hora Chanante que a un Campeonato del Mundo de ajedrez. Se cuenta que se tuvo que poner un tablón separador debajo de la mesa porque se daban patadas. Korchnoi se quejaba de que a Karpov le pasaban mensajes codificados en los yogures que comía durante la partida. Karpov contrató a un parapsicólogo que se sentaba en la primera fila del público, con el fin de mirar fíjamente a Korchnoi y desconcentrarle. A lo que el propio Korchnoi contrarrestó, de manera tan infantil como brillante, poniéndose unas gafas de espejo, en las que Anatoli podía ver reflejado el tablero.

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Firme Usted Aquí (I)

21/02/2013 § 5 comentarios

“EL DÍA DE LA MARMOTA”  por El Último Romántico
Serie: EN PRIMERA PERSONA

Todo esto que a continuación relataré, querido lector, le ha ocurrido a conocidos de un servidor y ellos, amablemente me lo han contado. Sin embargo, para mejorar la intensidad narrativa, lo contaré como si hubiese sucedido en primera persona.

Corría el año 2008. Me encontraba yo disfrutando de una beca, como premio a mis esfuerzos estudiantiles y con el objetivo en la misma de seguir aumentando mis conocimientos y nivel académico. Dicha beca (LA beca) se llamaba ERASMUS (a muchos les sonará) y la estaba empleando nada menos que en la Isla de Madeira, afamada como todos ustedes saben por sus brillantes investigadores y su Universidad de prestigio, la cual me convenció para elegirla como fuente de conocimientos para ampliar los míos propios (la playa, el clima tropical y el aguardiente más barato que el mismo estiércol, no tuvieron nada que ver).

Cierto día, para descansar de mis arduas tareas académicas decidí salir a despejarme con mis compañeros de estudios a tomar unas inocentes y rápidas cervezas (como cada día durante 6 meses). Aún no me explico cómo, me vi a mi mismo a las 7 y media de la mañana rodeado de los mismos que habíamos empezado la noche, pero con 27 copas encima cada uno y esperando en la cola de la hamburguesería mas asquerosa de toda la isla, para comernos una hamburguesa correosa, que a esas horas te sabe más rica que el sudor de Dios.

Mientras saboreaba aquel exquisito manjar y con mi pedo rondándome, me percaté como a uno de mis compañeros estaba asediándole (literalmente) cierto personaje indeseable, mezcla de yonki barranqueño y el Dioni, pero en portugués, aderezado además con el efecto de alcohol, drogas y dios sabe que más llevaba en el cuerpo aquel hombre.

Al ver a mi “amigo” (valiente cabrón) en apuros sufriendo los insultos y empujones de aquel individuo, salió mi vena de Hermano Mayor (que no se por qué pero me sale muy a menudo cuando ya estoy bastante bolinga) y me levanté decidido a ayudar a mi asustadizo amigo, cual héroe de Marvel defendiendo a la chica de las garras de un monstruoso engendro.

Intenté hablar con semejante espécimen para que se calmara y dejara tranquilo a mi colega, sin embargo, hablar con aquel sujeto era literalmente imposible: el hombre, delgado como una lima y ataviado con una camiseta casposa de tirantes y una gorra roja de lo que debía ser la Caja Rural Portuguesa, llevaba tal boñiga que no se le entendía absolutamente nada. Además mi portugués por aquel entonces era regular y entendía de sus palabras poco más que insultos y demás faltas de respeto a mi persona. Mi colega, astuto como una comadreja, aprovechó mi entrada en escena para escabullirse de allí cual rata cobarde de una forma tan rápida que me dio hasta vértigo, dejándome allí solo ante aquel ser. Me giré para comprobar que el resto de mi grupo también había desaparecido (ten amigos para esto), por lo que en aquel instante estaba como Gary Cooper, solo ante el peligro.

El mismo asedio que le estaba sucediendo anteriormente al cobarde de mi amigo, le sufría ahora yo en mis propias carnes, mientras me arrepentía profundamente de mi decisión de hacerme el héroe.

Nuestro querido y entrañable yonki, el gorrilla, me estaba hinchando los cojones sobremanera con sus improperios hacia mi persona, acompañados de gritos, empujones y algún que otro salivazo propio de la tensión con la que pronunciaba sus balbuceos, sin que yo hubiese hecho absolutamente nada para merecer aquello. En un principio intenté hacerle entrar en razón, con mi portugués ebrio, sin el más mínimo resultado.

Poco a poco, me estaban dando ganas de asesinarle, asique, para que no me metieran en el calabozo isleño (otra vez), decidí darme la vuelta, e irme a casa a ver si ignorándole, desaparecía.

El pollo, lejos de desaparecer, iba detrás de mí, gritándome en la puta oreja y siguiéndome a cada paso que daba. Yo ya pasaba de razonar con él y respondía a sus insultos portugueses con los míos en español (o castellano, como ustedes prefieran), a cada cual más sórdido, visceral y verdulero, lo cual hacía que me siguiera con aún más ahínco. Harto de ese espécimen y de su gorra, me di la vuelta con la furia de mil titanes, dispuesto a estrangularle allí mismo, en medio de la calle, con la hamburguesera como testigo.

Entonces pasó algo que quedó grabado en mi cabeza para siempre.

Una ambulancia a 200 por hora, pasó frente a mis narices (a centímetros) sin que la oyera ni venir, justo por el lugar donde hace solo milésimas de segundo se encontraba el individuo de la gorra al cual me estaba encarando. Como si de unos dibujos animados se tratara, en ese lugar donde se encontraba físicamente aquella persona, ahora solo había una nubecilla de humo y la gorra roja dando vueltas en el aire sin nada bajo ella. La ambulancia lo había embestido cual mosquito veraniego y lo lanzó por los aires como Superman, a una distancia considerable y que todos conocemos como “a tomar por culo”. Lejos de parar a socorrerle como es apropiado para cualquier farruquito, más aún si va a los mandos de una ambulancia, ésta siguió impasible su camino. Los crápulas noctámbulos que allí se encontraban esperando su hamburguesa y que presenciaron la escena, ni se inmutaron y sus caras imperturbables me hicieron reflexionar en aquel momento, si el hecho de que una ambulancia te de un topetazo y te ponga en órbita pudiera ser “típico de la tierra”.

El odio visceral que hasta ese momento había sentido por esa persona (que quería que me dejara tranquilo de una vez, aunque para ello tuviera que ahogarle en alquitrán) se transformo instantáneamente en lástima, al verle en el suelo en posición decúbito supino, después de volar por los aires unos 10 metros en línea recta.

Decidí acercarme para socorrerle (ya que nadie movía ni un dedo) y al aproximarme para ver si ese hombre aún vivía, vi estupefacto (y aquí el surrealismo de la situación llego a su climax), como se levantó, se sacudió el polvo y cogió la gorra roja del suelo, como si no hubiese pasado nada. El topetazo de la ambulancia debió de estropearle su brújula biológica o reiniciar su maltrecho coco, ya que raudo se dirigió a por un pobre infeliz que pasaba por allí y comenzó de nuevo a soltarle improperios y a amargarle la existencia, siguiendo con el mismo discurso que antes había tenido conmigo, y antes con mi cobarde amigo, sin que pareciera que acabara de estar al borde de la muerte, reiniciándose otra vez la historia con otro pobre objetivo al que vejar.

Tal vez ese hombre aún siga ahora mismo atrapado en un bucle interminable de incordios a los viandantes, atropellos, saltos por los aires, resurrecciones y molestias a los transeúntes de nuevo, sin poder escapar de semejante ciclo, como Bill Murray en El Día de la Marmota.

Tal vez eso era lo que trataba de decirme.

Debate Sobre El Estado De Las Series Nacionales (segunda parte)

19/02/2013 § 2 comentarios

Para no extendernos en exceso y no deprimir al lector, obviaremos la crítica sobre subproductos de ficción, como culebrones, refritos en TDT y demás anguilas limpiafondos. Una vez aclarados los términos del debate, procedemos al análisis pormenorizado.

‘Cuéntame’, ‘Isabel’, ‘Águila Roja’ y ‘Stamos okupa2’ son los buques insignia del ente público.
La serie de los Alcántara llega a su temporada 14 con un gran dato de audiencia (casi 4 millones, 18%). Acusa un desgaste natural y seguramente, antes de que el olor a naftalina sea asfixiante y mientras los datos de audiencia acompañen, debería plantearse la jubilación de la serie, un retiro dorado, dejar alto uno de los emblemas de la casa y una serie de éxito exportada a otros países, antes de arriesgarse al batacazo y la cancelación.

“De tú, Antoñito, de tú”

‘Isabel’ y ‘Águila Roja’ intentan hacerse un hueco en la tradición de TVE por las series históricas. Hasta ahí loable. El resto, infumable. Lo único reseñable de ambos productos es la deplorable interpretación (si se le puede llamar así) de ‘actores’ y ‘actrices’. Auténticos maniquíes de exposición en decorados de cartón-piedra a 600.000 y 900.000€ el capítulo, respectivamente.
‘Stamos okupa2’ es un engendro de tal calibre que debería ser denunciado. Confío en que, en cuanto se acabe el confeti, el Ministerio de Sanidad se ponga manos a la obra. Producción purulenta, resultado infame.
Sra. Maura, ¿qué hace Ud. ahí? Ni extraña su horario ni extraña su share (4%). Ya tardan en cancelarla.
En estos tiempos oscuros, es muy enervante ver en que se invierten nuestros impuestos: no sé si es peor que vayan derechitos a la cuenta bancaria de Michelle Jenner o en ver a la pareja Arias-Echanove metiéndose chuletones, costillares, paellas, mariscadas y vinitos de la tierra entre pecho y espalda como si no hubiera un mañana.

Por su parte, en Antena3, Gran Hotel (se comentó antes que no se criticarían culebrones…ésta por poco no lo es) tiene alguna crítica positiva, algún actor potable (rescatada Concha Velasco para la causa)… en su contra, es una copia vulgar de las británicas ‘Downton Abbey’ (Julian Fellowes, ITV, 2010-?) y de ‘Arriba y abajo’ (Marsh-Atkins, ITV, 1971-1975); ésos sí que son dramas de época, alabados por la crítica. Cuesta reconocer a Cata… a Amaia Salamanca quise decir, con ropa.
‘El Barco’ y ‘Fenómenos’ se podrían describir como dos bolsas de basura de las que rezuman mientras las llevas al contenedor.
Una, la forma barata y chapucera de querer ser ‘Lost’. Cuerpos juveniles, desnudos demasiado ocasionales, exceso de hormona (me-sube-la-bilirrubina-cuando-te-miro-y-no-me-miras) y de creatina, tramas absurdas y algún que otro efecto especial de regional preferente. Bodrio.

Poniéndose cómodo para la lectura de los contadores.

La otra, una procesión de peleles sin dirección con unas dotes para la comedia dignas de crash test dummies (al final a eso queda reducido el espectador) y muchos interrogantes en mi cabeza: ¿todavía con personajes estereotipados? ¿no había más push-up disponible para Kira Miró? ¿actores rebotados de otras series? ¿Miguel Rellán? ¿En serio?… ¿ALEJO SAURAS? García Velilla, campeón. ‘Siete vidas’ tenía su punto. Te estás pasando.
¿Qué se obtiene si mezclamos en una coctelera ‘El internado’, El orfanato (J.A.Bayona, 2007) y una pizquita de hombres-lobo? No, Iker Jiménez no tiene nada que ver. Es una serie entera: ‘Luna, el misterio de Calenda’. Irregular como poco.
En un inexplicable pero auténtico milagro de Navidad, ‘Con el culo al aire’ ha sido renovada por otra temporada. Próxima defunción.

Telecinco se lleva la palma.
Han dado el golpe con ‘La Que Se Avecina’, arrebatando a A3 los sobrinos de Jose Luis Moreno (“se te llena la boca diciendo GA-LA”), los creadores. Supera a su predecesora, respetada por la crítica, grandes datos de audiencia, pese a la deriva de desbarre de las últimas temporadas -ya van seis y pronto serán siete-.
‘Aída’ es un misterio. ¿Cómo una comedia chabacana y garbancera puede llegar a su décima temporada? García Velilla, again. Una spin-off que acaba siendo un pilar de Vasile. Al menos, el humor que destila encaja muy bien en la línea de la cadena. Burdo.
Hay que agradecer que liquidaran ‘Hospital Central’. Un compendio de clichés médicos copiados de series americanas: el médico-milagro gruñón (hola Gregory!), los folleteos indiscriminados (hola Grey!), las enfermeras-cotorras (hola ER! hola Scrubs!)… 20 temporadas en 12 años, a un ritmo ridículo de culebrón venezolano. Que no se detengan. Ahora toca ‘Frágiles’.
La “novedad” de la cadena es ‘Familia’, un híbrido comedia-drama, de lo más convencional que se puedes echar a la cara uno. Actores desubicados (en especial las hijas, LAMENTABLES), empacho de azúcar y conservadurismo. Ni un atisbo imaginativo. Un asco, vamos.

Vergüenza.

Las cadenas más jovencitas, Cuatro y laSexta, emplean su dinero (vamos, el de Lara y Vasile) en comprar serie americana de calidad (‘Homeland’, ‘Black Mirror’, ‘Boardwalk Empire’ o ‘The Walking Dead’) así que nada que reprochar.

En los últimos años se ha potenciado el formato de la webserie: más barata y menos dependiente de la publicidad (dando cabida así a la CREATIVIDAD). Puede ser un parche o también una oportunidad para resarcir al espectador con criterio. ‘Ciudad K’ (Jose Antonio Pérez, TVE -pasó sin pena ni gloria por La 2-) es un gran ejemplo. Ojalá cunda.

Y usted, querido lector, que se ha tragado semejante diatriba (cosa que le agradezco) se preguntará: ¿no se produce en España alguna serie de calidad?
Y la respuesta es SÍ. Claro que existen.

Cuidando los detalles.

Dos ejemplos son las miniseries de producción propia de Canal+ ‘Crematorio’ (Jorge Sánchez-Cabezudo, 2011) y ‘Qué Fue De Jorge Sanz’ (David Trueba, 2010). Series originales, atrevidas, que tocan fibra sensible (trapicheos en plena burbuja inmobiliaria/el fracaso personal como autoparodia) y realizadas con gusto y con talento. Dos obras de autor.
Mi recomendación encarecida.

Debate Sobre El Estado De Las Series Nacionales (primera parte)

13/02/2013 § 8 comentarios

Las series en España, como el resto de la programación televisiva, dependen única y exclusivamente del share, ese dichoso porcentaje que sirve de referencia relativa (así se salva la diferencia poblacional entre países) para audiencias.

No es necesario un gran presupuesto para realizar una gran serie.
Una sitcom de libro, como ‘Seinfeld’ (Larry David-Jerry Seinfeld, NBC, 1989/1998) o ‘Frasier’ (Angell-Casey-Lee, NBC, 1993/2004), se concentra en un par de sets (el domicilio del protagonista y una cafetería habitual, por ejemplo). Nada de tomas aéreas, pirotecnias, trajes de época o doscientos extras.
No es necesario contar con un elenco de estrellas para atraer a las masas.
Ahí tienen ustedes los casos de ‘Lost’ (J.J. Abrams, ABC, 2004/2010) o ‘The Walking Dead’ (Robert Kirkman, AMC, 2010/?). Actores semidesconocidos o completamente desconocidos que acaban cobrando millones de dólares por capítulo grabado.

¿Qué tienen en común todos esos shows? Una buena idea. Más o menos arriesgada. Eso y alguien al volante con talento para escribir.
Hemos desmontado algún cliché. Entonces… ¿dónde falla la ficción española?

Para un correcto análisis de la ficción nacional actual, partamos de ciertas premisas:

1º Los canales no están dispuestos a arriesgar un euro en un producto, ya no de calidad, sino diferenciador.
¿Ha tenido Ud. la sensación de estar viendo de nuevo la misma serie? ¿Diría Ud. que ve encasillados a actores/actrices en los mismos papeles de siempre? Si una de las mejores series de todos los tiempos, ‘The Wire’ (David Simon, HBO, 2002/2008), se hubiera realizado en nuestro país, ¿cuánto habría durado en la parrilla? Recordemos que “sólo” pudo obtener porcentajes de audiencia muy discretos… Tramas complejas, temas incómodos, escenas que te dejan el estómago revuelto, ultrarrealidad… Sin recurrir a cafradas de Resines y cía. o jamelgas enseñando pernil no habría llegado a una segunda temporada.

2º Los anunciantes esperan los datos de audiencia para apostar fuerte en publicidad.
No falla, sube el share y aparecen los patrocinios y los product placement (¿no se ha teletransportado mentalmente a la cocina de ‘Médico de familia’? ¿los tetrabricks de zumo y leche ‘de marca’ en la mano de la Juani? Sí, sí, ese con gafas nerd es multimillonario y esa… ¿esa…es…era…Belén Rueda?).
Series para adolescentes, publicidad para esas edades. Los expertos lo llaman segmentar el mercado, los famosos targets. Entonces, no hace falta ser un genio para descubrir las brillantes (y “originales”) ideas que surgen en las reuniones creativos-directivos: repetir esquemas apolillados.
¿Qué te garantiza que jovencitas y jovencitos (y no tanto) se queden pegados a la pantalla, deseando que llegue el próximo episodio-dosis? Seguro que Ud. ya ha obtenido la respuesta.

3º El telespectador español medio es un ignorante funcional incapaz de distinguir el jamón serrano del chopped.
“Yo es que veo series para pasar el rato”. “Argh… ¡qué día más largo! estoy taaaaaan cansad@… mira, me pongo la tv/tiro de streaming  y me trago lo que sea” (benditas palabras).
Después de un día arduo, el cuerpo no te pide ni ajustes de cuentas ni reflexiones sobre el inexorable fin de tus días. O una comedia que no insulte al espectador. El ‘todo-vale’ se traduce en elegir casi siempre la opción fácil.
Imagine tener que pensar en el inmenso anacronismo de un ninja en la España medieval (ni el Doctor Who, oiga). Imagine el esfuerzo necesario para creerse a Alejo Sauras en papeles de prepúber. Imagine como no acudir al juzgado de guardia más cercano tras ver a un cantante-de-cuyo-nombre-no-quiero-acordarme revolcarse por encima del capó de su coche pegando tiros hasta hacer estallar un camión-cisterna de Petronor.
A ver, Mario, machote… tenemos a unos contrabandistas apuntándote con ballestas, un explosivo en plena cuenta atrás, tu churri suspendida sobre un tanque de ácido y tú vas y te quitas la camiseta. ¿PERO ÉSTO QUÉ ES?

Con esa audiencia potencial, a lo más que se arriesgan las productoras es a copiar (el verbo más apropiado sería ‘fusilar’) formatos del extranjero. Y ahí tienen ustedes, partiendo de la idea de ‘3rd Rock From The Sun’ (Bonnie y Ferry Turner, NBC, 1996/2001, lamentablemente denominada aquí ‘Cosas De Marcianos’), una comedia disparatada, fresca y original, llegamos a ‘El inquilino’ (diarrea protagonizada por Jorge Sanz, despachada a los 13 episodios) o partiendo de la excelente ‘Life On Mars’ (la británica, claro) llegamos a ‘La chica de ayer’ (sin comentarios).

Seguramente éstas sean las razones más importantes del anquilosamiento de creadores (que los hay, y buenos, en este país), del conformismo de directivos y anunciantes (¿qué hacemos, una serie sobre los entresijos del poder y las diferencias sociales o mejor ponemos a Teté en camisetita de tirantes transparente?) y en definitiva, la explicación de la baja calidad de la tv actual.

Continuará…

El día que Menem prometió la Luna

10/02/2013 § 4 comentarios

Que los presidentes del Gobierno adquieran delirios de grandeza en su segundo mandato no es algo que le ocurriese sólo a José María Aznar. Aún faltaban en Argentina cinco años para la llegada de la crisis financiera y política que desembocaría en el famoso corralito. Era 1996 y el presidente de la República Carlos Menem (no confundir con Julio Medem, director de películas tan desternillantes como Caótica Ana) se encontraba en una humilde escuela de Tartagal, ciudad del empobrecido norte argentino.
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Era el comienzo del ciclo lectivo, y ante la mirada de aquellos inocentes niños, Menem dió un discurso que ya forma parte de la historia más bizarra de la política argentina:“Dentro de poco tiempo se va a licitar un sistema de vuelos espaciales mediante el cual, desde una plataforma que quizás se instale en Córdoba, esas naves espaciales se van a remontar a la estratósfera y desde ahí elegir el lugar adonde quieran ir, de tal forma que en una hora y media podamos estar desde Argentina en Japón, Corea o en cualquier parte del mundo. Por supuesto los vuelos a otro planeta el día que se detecte que en otro planeta también hay vida”.

Si leído ya impresiona, agárrense los machos antes de ver el vídeo montado con imágenes del lanzamiento fallido de un Delta II:

http://www.youtube.com/watch?v=H1DTY2XMbzE

Las excentricidades de Menem no acabarían ahí. Su otro megaproyecto consistía nada más y nada menos que en la construcción de una aeroisla. Una isla artificial en Río de la Plata donde se trasladaría el Aeropuerto Jorge Newbery de Buenos Aires.En una entrevista al diario La Nación, el propio Medem contestaba en estos términos al periodista ante la pregunta de si la aeroisla es una prioridad:

“Yo creo que es una necesidad. Es una necesidad imprescindible. Se va a hacer. Algunos dicen que fue descartado el tema pero es totalmente inexacto. El tema de la aeroisla sigue en marcha“.

Ni que decir que nunca se llegó a construir.

Inauguración

09/02/2013 § Deja un comentario

Fecha estelar 2013.02.09.

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